Bitácora de navegación: Un poquito de mi vida en estas líneas.

Bitácora de navegación: Un poquito de mi vida en estas líneas.


Se preguntarán por qué uso la analogía de una bitácora de navegación para escribir este blog. En pocas palabras, el mar es mi representación de la vida misma y uno va navegando con los instrumentos que poco a poco adquirimos a lo largo de nuestra existencia. Hoy quiero dedicar esta bitácora a los dos pilares de mi vida y a lo que a cada uno le corresponde.
Mi papá me enseñó a encontrar la estrella polar del norte, por si algún día navegando me perdía. Me enseñó los primeros acordes de música y mi primera canción en guitarra que casualmente habla de cosas que más tarde viviríamos juntos. Hizo el intento de enseñarme a manejar, pero se dio por vencido en beneficio de nuestra relación. Me enseñó a cambiar llantas, a batear a pichar a patear y hacer windsurfing. Supongo, porque no lo recuerdo con claridad, que también tuvo que ver en eso de montar bicicleta.
A comer ostras, a ser independiente, a confiar. A volar barrilete y luego a poner mensajitos en la pita, que se elevaban hasta llegar al barrilete, lo que más tarde enseñó a mi hijo también.
Mi primer la, re, mi, el interminable círculo con el que se pueden tocar cuarenta mil canciones. Mal tocadas quizás, pero perfectas para cantar cada una de ellas.
Sí, mi papá fue y seguirá siendo mi inspiración para muchas cosas. Pero mi herencia de amor por la vida y el arte viene de otro lado. Para descubrir mis colores y creer en mí misma, para la delicadeza, la fortaleza de no darme por vencida, la ternura, la creatividad, el amor incondicional fueron necesarias las manos, los ojos, la paciencia y los besos de mi mamá. Esa mujer que con toda dulzura y claridad me pone las cosas en perspectiva.
Mi papá es mi estrella polar, pero mi barca, mi faro, mi mapa, mi brújula, mi mar….eso, ha sido y seguirá siendo hasta el final de mi vida, mi mamá.
Se vale llorar! :) 

 

     
¡Naveguen con cuidado! Nos vemos pronto.